domingo, 22 de agosto de 2010

Carta a el Cielo

Queridísimo Cielo:
Hoy día me estube fijando y me di cuenta que tu expresión está lánguida y oxidada, nosé que diablos tienes, que no paras de llorar a mares, que gritas, que te sonríes de repente, me encontraba caminando hacia mi casa y creo que me d cuenta que pasa,
Luna, me fuiste infiel, te miraba y te escondías, alumbraste a otro, te escondías, porque un poco de verguenza te queda, y no te lo voy a perdonar... estabas tan blanca y radiante, y no me dejaste verte, ahora te lo lloras todo, por que te arrepientes, y me pides que vuelva contigo, y no quiero, porque me asustas, no te controlas, eres indomable y prepotente, me enseñaste quien manda, que la humanidad es un rasguño en la historia de la tierra, que eres más hermosa, que eres más fuerte, que no te puedo heriri, y que me conviene estar contigo, que te amo, que me asustas y me tienes contraído, mojado y asustado, nosé que te pasa, pero te entiendo.
Siempre Tuyo.
Nicolás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario